Al fin darse
cuenta que aunque quieras ser cada vez mejor, hay cosas que se pierden, gente
que no quiere que estés bien. Bueno, les
digo que ni siquiera necesitan gastarse en odiar lo que soy, porque si supieran que hay tantas cosas
horribles dentro de mi cabeza y si, por un momento, supieran acerca de la
liberación, y al mismo tiempo encierro que siento al sufrir el ardor y el
dolor, al ver la sangre, sólo tendrían
lástima. No hay nada que envidiar de lo que soy, porque soy muchas cosas, y una
es ser terriblemente patética.
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